Víctor De Gennaro: “Germán está vivo en la militancia de todos nosotros”

Por Rosario Hasperué
Publicada en la edición n° 18 de Malas Palabras


El último 27 de junio, Día del Trabajador Estatal, la Universidad Nacional de La Plata distinguió a nuestro Germán como ‘Miembro Honorario Post Mortem’, en reconocimiento a su trayectoria y militancia permanente en la lucha por la defensa de los derechos de todos los trabajadores y por su aporte al pensamiento político emancipador de los pueblos. 

La casa de altos estudios platense, a través de su rector Fernando Tauber, entendió y compartió así la significación de la propuesta, formulada por la Cátedra Libre que lleva el nombre del recordado dirigente estatal y que es dirigida por Adolfo ‘Fito Aguirre.

Juntos, el conocimiento académico y el que se construye desde la lucha popular, celebraron de esta manera un acto, cargado de emoción y contenido. 
El título honorario fue entregado al hoy diputado nacional, Víctor De Gennaro, hermano de ruta de Germán, quien, a su vez, lo dejó en manos de la familia de éste, a través de su esposa, Marcela Bordenave.
Luego de la ceremonia, realizada en el Patio de la Presidencia de la UNLP, mantenía la conmoción por lo vivido:

--¿Por qué todavía nos guía Germán Abdala?

--Porque fue una guía durante su vida. Por sus ideas y su compromiso con sus ideas. Nadie que no haya sido ejemplo por sus valores cuando no está físicamente. Primero por eso. Y segundo porque existe hoy una vitalidad defendida por miles y miles de militantes y construcciones organizativas que reivindican su memoria haciendo posibles sus ideas. Porque en la historia de la humanidad fueron muchos los que fueron un ejemplo por sus ideas, pero olvidados porque la historia la escriben los que ganan. Si nosotros no ganamos, van a desaparecer. Y desaparecieron muchos durante épocas donde dominaban el capital o los poderosos. Por eso Germán dijo esta frase que yo la entendí después, porque ese día estaba muy conmocionado porque fue su último discurso, él había venido a pesar de los médicos a bancarnos en la fundación de la CTA, sabía que se estaba yendo, y dijo que a él no lo iba a matar el cáncer, sino que lo podía  a matar podría ser nuestra incapacidad de transformar la realidad. No a él, sino a todos nuestros mártires, nuestros muertos, nuestras historias van a desaparecer si no ganamos. Si ganamos, aparece la memoria. Es como los Pueblos Originarios: hoy empiezan a estar vivos porque están ganando contra el colonialismo de hace 500 años. Nosotros con este reconocimiento en la Universidad estamos ganando, ganándole a la desaparición de los trabajadores de la universidad. Y ese triunfo es el que hace que Germán viva también. Germán vive por lo que hizo, por lo que planteó y por lo que se comprometió. Y porque hoy empieza esa organización popular a ir ganando cada vez más. Seguramente que mientras más sean los que creen que se puede transformar la realidad, que se puede acabar el capitalismo suicida de la civilización, y pueda haber un pueblo feliz con justicia plena y libertad, sin lugar a dudas los ‘germanes’ vivirán por siempre.

Víctor y Germán
--¿Cómo te sentís vos hoy ocupando una banca en Diputados, lugar que supo ocupar tan bien en su momento Germán Abdala?

--Muy bien, muy pleno. Jodíamos mucho con él sobre esas cosas. Era más fácil porque él se ocupaba de la parte de la política partidaria, y yo me dedicaba a la parte del movimiento obrero, pero todos sabíamos que había una política que es la política popular. Y la verdad es que con su ejemplo es muy fácil porque también se tiene política en todos los ámbitos igual. Germán entraba y salía, no creía en lo efímero de lo instituido, sino que se creía un militante. Y yo siento lo mismo, por eso tengo la suerte no sólo de haber sido compañero sino hermano y amigo de la vida, porque a veces también es eso lo que es un militante. Por eso también en la banca del Parlamento entramos y salimos. Ahí hay mucho poder en el Parlamento, se pueden hacer muchas cosas bien para la gente, pero también el poder puede ser usado para mal: cuando se aprueba la ley antiterrorista, cuando se aprueban leyes que son un retroceso como la de ART, cuando se aprueba el presupuesto que contradice la idea de distribución y de igualdad. Cuantos más diputados del pueblo haya en la Cámara, tanto como haya un rector de una universidad, o como delegado de un gremio, o dueño de un medio de comunicación u ocupando un cargo público, si uno no deja de ser militante, se puede sentir bien porque pelea porque ese poder esté al servicio de los intereses del pueblo y no en forma personal. Lo que yo extraño de Germán es que nos cagábamos mucho de risa. Yo voy al Congreso y es muy difícil ahí adentro, muy difícil, porque hay un nivel de hipocresía enorme, el sistema ha penetrado fuertemente. Quizás en aquel momento había valores que todavía estaban en discusión, recién se estaba cayendo el muro de Berlín, recién el peronismo era la traición, veníamos con toda la fuerza a recuperar la democracia. Hoy el sistema ha penetrado mucho en muchos sectores, principalmente en los sectores dirigenciales. Lo peor que han hecho tantos dirigentes es convencerse de que hay que salvarse por la propia. Yo soy muy prudente para cuestionar a los sobrevivientes, hemos aprendido a hacerlo, sobre todo después del genocidio. Hoy vemos que están los hipócritas que se salvan, o los militantes que siguen manteniendo ese compromiso. 

--Siempre hay un tironeo sobre aquellas personas que ya no están físicamente, y también hay un tironeo de la figura de Germán Abdala. ¿Dónde crees que estaría Germán en este momento?

--Yo soy muy respetuoso de Germán y de nuestro pueblo. Me negué siempre en ATE en aquel momento, y mucho después en la CTA, a ser dueños de su legado o del pensamiento de Germán. Cada persona del pueblo y militante tiene a su Germán. Y yo no soy quién para justificar lo que hago ahora con lo que pensaba Germán. Eso es un arreglo entre Germán y yo en todo caso, que algún día lo resolveremos. No me asusta, al contrario. Cada vez que alguien reivindica a Germán Abdala, o dice que lo tiene como referente de cualquier idea, para mí es una cosa muy buena, porque si eso lo lleva a estudiar a Germán, su historia y su conducta, la verdad es que si tienen buenas intenciones, les va a servir para crecer ellos y va a ayudar al campo popular. No tengo ningún problema, al contrario. No me preocupa que la gente diga “Germán estaría acá, Germán estaría allá”. Lo que sí te digo es que hubo sólo dos momentos en donde eso me impactó y ocurrieron en la Cámara de Diputados. Y me lo contesté en la calle y adentro mismo de la Cámara. El primero fue cuando asumió el Frente Grande dentro de la Alianza, Chacho Álvarez era vicepresidente de la Nación, los estatales de ATE y CTA estábamos castigados y no nos recibieron nunca. Y se hizo una marcha a la Jefatura de Gabinete de la Nación, llovía torrencialmente, nosotros estábamos todos mojados marchando, ilegalizados por el gobierno de la Alianza. Imaginate que en ese momento se tironeaba mucho mas a Germán, y yo dije “no se en qué partido estaría Germán Abdala si viviera, lo que sí no tengo dudas es que Germán ahora estaría mojándose acá con nosotros”. Porque no tengo ninguna duda: en la época de Menem, entre ser disciplinado con el partido (justicialista) o disciplinado con la clase obrera, fue disciplinado con la clase (NdelaR: German comandó el recordado Grupo de los 8, que abandonó el PJ).
El segundo momento fue con el diputado Remo Carlotto en la Cámara de Diputados, que a mi juicio se adueñó de esas historias, y dijo que Germán estaría con ellos, que ellos lo representaban porque habían nacionalizado YPF, y que él era la continuación de Germán Abdala. Me sorprendió. No contesté en ese momento, soy prudente. Cuando estábamos presentando la ley de ART, de prevención de accidentes y enfermedades laborales que mata más de 7 mil personas trabajadoras por año, 20 por día, antes de entrar a la Cámara yo dije que teníamos que discutir este proyecto y dije que no se puede ser diputado, hablar de Germán Abdala y votar la ley antiterrorista, es una vergüenza, una inmoralidad y una incoherencia. Germán Abdala podría haber estado en cualquier lado pero no hubiera votado la ley antiterrorista. Ya estando adentro de la Cámara, estando todos los diputados presentes, dije “la presidenta hizo que los diputados del FPV, más Pinedo y el PRO, votaran la Ley de ART que era la ley de los 90’s, que es negocio y muerte”, nosotros habíamos presentado una propuesta distinta construida colectivamente durante años, que es solidaridad y vida. Y terminé diciendo “es muy importante para mí que reivindiquen a Germán Abdala, ahora yo les pido a todos los diputados que hacen eso que reivindiquen su conducta, que hagan como él, que entre elegir la disciplina partidaria o la disciplina de clase, elijan la disciplina de clase. Si votan esta ley de ART, sin lugar a dudas están votando el negocio y la muerte, y no la solidaridad y vida que nosotros estamos queriendo aprobar”. Por supuesto que votaron el negocio y la muerte. 

Esos fueron los únicos dos momentos en que sentí la necesidad de decir no dónde estaría Germán, sino cuales son los límites para hacerlo. No se puede decir que se es Germán Abdala y actuar contra los trabajadores. 
Dónde estaría, cuál sería su pensamiento, la verdad que lo más seguro es que estaríamos juntos, porque peleábamos para estar juntos, con quilombos o no, discutiendo como discutíamos. Germán reivindica, y yo también, que la construcción de la amistad en la disputa política es una de las cosas fundamentales. No se puede ser o intentar ser revolucionario sin amor, sin ser amigo, sin afecto. 
El otro día en el Congreso fundacional de nuestro partido nacional, Instrumento Electoral por la Unidad Popular, lo sabe él y lo saben todos, dije que para mí el que tenía que haber presidido este partido era él. Eso hubiese sido lo natural. Yo hoy asumo esa responsabilidad sabiendo que él no está, esperemos poder hacer todo lo posible. Por eso dije su frase de que: “es preferible intentar un camino autónomo, propio, que al principio es tan doloroso a lo mejor como el otro, pero al final el camino es nuestro, porque estamos construyendo una nueva sociedad”. 
La vedad es que el día de nuestro congreso tuve antes una gran tristeza por no tenerlo, pero también sentí alguna forma de alegría, porque Germán sigue vivo en la militancia de todos nosotros.

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